MECANISMOS DE VINCULACIÓN

A partir de las investigaciones que emprendan los estudiantes de la MEC en los talleres de investigación (a partir del segundo semestre), en los que se integran con profesores-­‐investigadores que llevan a cabo investigaciones en la misma línea, será posible establecer convenidos de vinculación con diversos sectores sociales, atendiendo a las siguientes áreas: Educación para la interculturalidad Estudios socioculturales del lenguaje Formación humana y cultura Historia de la literatura y el arte Información, comunicación y cultura Procesos culturales emergentes Los propósitos de la vinculación en estos casos se corresponderán con los que establece el plan de estudios de la MEC.

El propósito general de la MEC es: Formar investigadores en el campo de los estudios culturales competentes para comprender, explicar y promover procesos de generación de conocimientos en diversos ámbitos de la cultura, de conservación e innovación de repertorios culturales, de gestión de organizaciones y de comunicación intercultural, acordes con el contexto social e histórico en el que se desenvuelven. Los ámbitos de la cultura que se profundizan en el proceso de formación de la MEC y desde los cuales se fortalecerá la movilidad de estudiantes y docentes para realizar estancias académicas, convenios de investigación y otras actividades de transmisión y generación del conocimiento, son los siguientes:

Lengua (enfatizado en la línea de formación Estudios socioculturales del lenguaje)

Educación (enfatizado en la línea de formación Educación para la interculturalidad)

Diversidad cultural (enfatizado en la línea de formación Procesos culturales emergentes)

Información y comunicación (enfatizado en la línea de formación Información, comunicación y cultura)

Formación humana (enfatizado en la línea de Formación humana y cultura)

Literatura y arte (enfatizado en la línea de formación Historia de la literatura y el arte)

Por otro lado, en los seminarios de la MEC (de formación general y de acentuación) que se imparten desde el primero hasta el cuarto semestre se podrán incorporar estudiantes de programas educativos afines, como ha sido el caso de los seminarios impartidos hasta ahora a la primera promoción en donde han participado estudiantes y doctorantes de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social (CIESAS) y estudiantes del doctorado en Estudios Regionales de la propia UNACH. Se prevé que en breve estas opciones permitan diversificar la demanda de distintas instituciones educativas.

Constantemente oímos que la sociedad actual, la sociedad global, conlleva cambios económicos, políticos y sociales profundos. Quizá es en el ámbito económico en donde estos cambios han sido mayormente expresados, cuestionados y, en algunos casos, aceptados. La conformación de nuevas regiones económicas, la apertura de los mercados nacionales al libre flujo de mercancías, el crecimiento de las empresas transnacionales, son objetos permanentes de reflexión con miras al logro del desarrollo. Pero además de los cambios económicos que suponen que toda producción debe someterse a los lineamientos del mercado globalizado, son los procesos culturales los que marcan las posibilidades y límites de este proceso.

El desarrollo desigual en la sociedad globalizada, la permanencia y afianzamiento de nacionalismos y localismos, la emergencia de procesos ideológicos, religiosos y políticos autónomos, la crisis de la universalidad de los valores, entre otros procesos, son resultado de la diversidad cultural que caracteriza al mundo globalizado. Un mundo que más que homogéneo y armónico es diverso y conflictivo. La tensión e incertidumbre está presente en los escenarios culturales en los que se constituyen y reconstituyen las identidades permanentemente. ¿Cómo vivir en este mundo?

La sociedad actual requiere procesos de formación que permitan a las personas reflexionar sobre su posición en el mundo, tomar conciencia de los límites de la vida en el planeta, actuar en nuevos espacios educativos que se presentan en la escuela (educación virtual, a distancia, uso de TIC) y fuera de ella (la localidad, la comunidad, las organizaciones, los grupos), valorar los límites de la ciudadanía local y la ciudadanía mundial, resguardar y fortalecer, mediante políticas culturales, los procesos literarios, lingüísticos y artísticos que conforman las identidades locales y, a la vez, posibilitar el diseño e implementación de políticas de inclusión y participación en procesos interculturales de nivel regional y mundial.

Chiapas es un estado multicultural en el que las expresiones artísticas, lingüísticas, religiosas, entre otras, expresan diversas identidades que interactúan en un contexto globalizador; la MEC ofrece por consiguiente, un espacio para la formación de los investigadores que podrán ofrecer explicaciones y propuestas de acción en estos contextos marcados por la diversidad cultural. Contextos que no se limitan a esta entidad, sino que también abarcan realidades de mayor alcance.

La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural (2001) plantea la necesidad de abordar los siguientes elementos que, de acuerdo con su contenido, se abordan y profundizan en las distintas líneas de formación de la MEC:

  1. Profundizar en el debate internacional sobre los problemas relativos a la diversidad cultural, especialmente los que se refieren a sus vínculos con el desarrollo y a su influencia en la formulación de políticas, a escala tanto nacional como internacional.
  2. Progresar en la definición de los principios, normas y prácticas en los planos nacional e internacional, así como en los medios de sensibilización y las formas de cooperación más propicios para la salvaguardia y la promoción de la diversidad cultural.
  3. Favorecer el intercambio de conocimientos y de las prácticas recomendables en materia de pluralismo cultural con miras a facilitar, en sociedades diversificadas, la integración y la participación de personas y grupos que procedan de horizontes culturales variados.
  4. Avanzar en la comprensión y la clarificación del contenido de los derechos culturales, considerados parte integrante de los derechos humanos.
  5. Salvaguardar el patrimonio lingüístico de la humanidad y apoyar la expresión, la creación y la difusión en el mayor número posible de lenguas.
  6. Fomentar la diversidad lingüística —respetando la lengua materna— en todos los niveles de enseñanza, dondequiera que sea posible, y estimular el aprendizaje de varios idiomas desde la más temprana edad.
  7. Alentar, a través de la educación, una toma de conciencia del valor positivo de la diversidad cultural y mejorar, a esos efectos, la formulación de los programas escolares y la formación de los docentes.
  8. Incorporar al proceso educativo, tanto como sea necesario, métodos pedagógicos tradicionales, con el fin de preservar y optimizar métodos culturalmente adecuados para la comunicación y la transmisión del saber.
  9. Fomentar la “alfabetización digital” y acrecentar el dominio de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, que deben considerarse al mismo tiempo disciplinas de enseñanza e instrumentos pedagógicos capaces de reforzar la eficacia de los servicios educativos.
  10. Promover la diversidad lingüística en el ciberespacio y fomentar el acceso gratuito y universal, mediante las redes mundiales, a toda la información que pertenezca al dominio público.
  11. Luchar contra las disparidades que se han dado en llamar “brecha digital”… dominar las tecnologías de la información y facilitando a la vez la difusión electrónica de los productos culturales endógenos y el acceso de dichos países a los recursos digitales de orden educativo, cultural y científico, disponibles a escala mundial.
  12. Estimular la producción, la salvaguardia y la difusión de contenidos diversificados en los medios de comunicación y las redes mundiales de información y, con este fin, promover la función de los servicios públicos de radiodifusión y de televisión en la elaboración de producciones audiovisuales de calidad, favoreciendo en particular el establecimiento de mecanismos de cooperación que faciliten la difusión de las mismas.
  13. Elaborar políticas y estrategias de preservación y realce del patrimonio natural y cultural, en particular del patrimonio oral e inmaterial, y combatir el tráfico ilícito de bienes y servicios culturales.
  14. Respetar y proteger los sistemas de conocimiento tradicionales, especialmente los de los pueblos indígenas; reconocer la contribución de los conocimientos tradicionales, en particular por lo que respecta a la protección del medio ambiente y a la gestión de los recursos naturales, y favorecer las sinergias entre la ciencia moderna y los conocimientos locales.
  15. Apoyar la movilidad de creadores, artistas, investigadores, científicos e intelectuales y el desarrollo de programas y actividades conjuntas de investigación, de carácter internacional, procurando al mismo tiempo preservar y aumentar la capacidad creativa de los países en desarrollo y en transición.
  16. Garantizar la protección del derecho de autor y los derechos con él relacionados.
  17. Contribuir a la creación o a la consolidación de industrias culturales en los países en desarrollo y los países en transición y, con este propósito, cooperar en el desarrollo de las infraestructuras y las competencias necesarias, apoyar la creación de mercados locales viables y facilitar el acceso de los bienes culturales de dichos países al mercado mundial y a los circuitos internacionales de distribución.
  18. Fomentar políticas culturales que promuevan los principios consagrados en la presente Declaración, entre otras cosas mediante modalidades prácticas de apoyo y/o marcos reglamentarios apropiados, respetando las obligaciones internacionales de cada Estado.
  19. Lograr que los diferentes sectores de la sociedad civil colaboren estrechamente en la definición de políticas públicas de salvaguardia y promoción de la diversidad cultural.
  20. Reconocer y fomentar la contribución que el sector privado puede aportar al realce de la diversidad cultural y facilitar, con este propósito, la creación de espacios de diálogo entre el sector público y el privado.

Además de los planteamientos que desde la UNESCO promueven el reconocimiento y fortalecimiento de la diversidad cultural, la incorporación del logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ONU, 2000) en la Constitución Política de la entidad obliga a impulsar acciones transformadoras que involucran los valores y prácticas culturales de los grupos chiapanecos. Una transformación de tal envergadura sólo es posible si se cuenta con investigadores competentes para comprender e incidir en estos contextos culturales.

Por otro lado, la MEC ofrece un espacio para la formación de los investigadores quienes pueden contribuir al fortalecimiento de la sociedad civil y los procesos de participación democrática en contextos marcados por la diversidad cultural desde una perspectiva transdisciplinaria e intercultural.

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